El pasado 8 de octubre se realizó Compliance Fintech Lab 2026, un encuentro organizado por María Josefina Orozco de Todocompliance.com, y Marcela Aizcorbe de M&M Consultores Compliance, que reunió a referentes de los sectores de compliance, fintech, banca y activos virtuales, junto a regulardores, para compartir experiencias y analizar los desafíos de la industria.

Complif participó de esta primera edición como sponsor, contribuyendo a generar un espacio de intercambio sobre el papel de la tecnología y la innovación en el ecosistema financiero.

En ese contexto, conversamos con Hernán Schvarzman, actual Account Executive en Complif,  egresado de la Licenciatura en Negocios del ITBA que acompaña a instituciones financieras en laadopción de soluciones de compliance y prevención de lavado de dinero, ayudándolas a automatizar sus procesos con tecnología e inteligencia artificial.

 

1. Tecnología y negocios: una nueva mirada sobre el valor del compliance.

¿Cómo definiría su rol actual en Complif y qué desafíos implica trabajar en la intersección entre tecnología, negocios y servicios
financieros?

Soy Account Executive en Complif. Mi rol consiste en entender en profundidad cómo trabajan hoy los equipos de compliance de las entidades financieras (qué procesos tienen, cómo los
llevan adelante y dónde están sus principales puntos de fricción) para identificar de qué manera nuestra plataforma puede ayudarlos a hacerlos más eficientes y automatizarlos. El principal desafío es lograr que cada organización perciba el valor concreto que nuestra tecnología puede aportar a su operación diaria. Y, en paralelo, transmitir una idea que para mí es central: compliance también es negocio. Muchas veces se lo ve únicamente como un costo o una obligación regulatoria, pero un área de cumplimiento eficiente permite incorporar clientes más rápido, reducir riesgos, responder mejor ante auditorías y acompañar el crecimiento de la entidad.

Su perfil está muy vinculado a la innovación tecnológica. ¿Qué fue lo que le llevó a interesarse particularmente por la tecnología aplicada al sector financiero?

En Complif estamos convencidos de que la tecnología y la automatización son el camino hacia procesos de compliance más eficientes, y esa convicción es buena parte de lo que me motiva. Creo que en el sector financiero todavía existe una enorme oportunidad de mejora en muchos de sus procesos. Se trata de una industria que maneja grandes volúmenes de información opera bajo un marco regulatorio exigente, pero en la que muchas tareas siguen resolviéndose de forma manual o con herramientas que no están integradas entre sí. Aplicar tecnología a esos procesos permite que las organizaciones escalen más y mejor. Además, el contexto avanza a una velocidad muy alta: quien no se actualiza tecnológicamente queda atrás muy rápido. Poder acompañar a las entidades en ese camino es lo que hace que este sector me resulte especialmente interesante.

2. Automatización e inteligencia artificial: oportunidades para transformar el compliance.

Desde su experiencia trabajando con entidades financieras, ¿cuáles son hoy los principales desafíos que enfrentan las organizaciones cuando buscan incorporar tecnología a sus procesos?

Uno de los principales desafíos es entender que el compliance es parte del negocio. Muchas organizaciones todavía lo ven solo como un costo regulatorio, cuando en realidad un área de cumplimiento eficiente permite incorporar clientes más rápido, reducir riesgos y acompañar el crecimiento de la entidad. El otro gran desafío es animarse al cambio. Modificar procesos que funcionan igual hace años genera incertidumbre. Pero sostener procesos manuales también implica riesgos, y las organizaciones que dan ese paso son las que después logran escalar con mayor agilidad.

En los últimos años hablamos cada vez más de automatización e inteligencia artificial aplicada a procesos financieros. ¿Qué cosas están cambiando realmente y cuáles todavía son más promesa que realidad?

Tareas que antes demandaban horas de trabajo manual, como revisar documentación, cruzar información entre sistemas o analizar alertas, hoy se resuelven rápidamente. Eso logra escalar sin aumentar la estructura y permite a las personas concentrarse en tareas que requieren criterio. En cuanto a la inteligencia artificial, creo que su mayor valor no está en reemplazar decisiones, sino en mejorarlas. Nos entrega información más completa, contexto y un análisis más profundo para que cada decisión se tome con mejores fundamentos. Y en compliance, donde cada decisión tiene que poder explicarse y justificarse, eso es fundamental.

El monitoreo transaccional es un buen ejemplo de ese desafío: grandes volúmenes de información, alertas, análisis y decisiones. ¿Qué oportunidades abre la tecnología para transformar esa gestión?

El monitoreo transaccional genera grandes volúmenes de alertas, y gran parte del tiempo de los equipos se va en recopilar información y descartar casos sin riesgo real. La tecnología permite eficientizar ese proceso y resolver alertas de forma más rápida y sencilla. En Complif lo abordamos con Trixie, nuestro agente de inteligencia artificial para monitoreo transaccional. Ante cada alerta, Trixie arma un resumen estructurado del caso con las transacciones que la originaron, evalúa el comportamiento del cliente frente a los umbrales definidos por la entidad y asigna, mediante un modelo de machine learning, una probabilidad de que derive en un ROS.

3. Más allá de la automatización: tecnología que genera valor para el negocio.

 

Desde el lado del negocio, ¿qué diferencia encuentra entre una tecnología que simplemente automatiza un proceso y una solución que realmente genera valor para una organización?

Automatizar un proceso es hacer lo mismo de siempre, pero más rápido. Generar valor es entender qué necesita realmente el cliente y resolver eso. En Complif somos mucho más que una plataforma que automatiza procesos. Lo primero que hacemos es entender cómo trabaja cada equipo de compliance, qué le cuesta y qué necesita para crecer. Y a partir de ahí los acompañamos en todo el ciclo de vida del cliente, desde el onboarding hasta el monitoreo y la actualización de legajos. Ahí es cuando elcompliance deja de ser una carga y pasa a ser un aliado del negocio.

Trabaja en contacto con clientes y distintos actores del ecosistema financiero. ¿Qué aprende de esas conversaciones que quizás no se ve desde el desarrollo de una solución tecnológica?

Aprendo muchísimo de cada conversación con gente de la industria. No hay dos entidades iguales: cada empresa trabaja a su manera, con su propia lógica y sus tiempos. Entender el proceso de negocio de cada entidad es lo que nos permite entender de verdad sus necesidades y ofrecerle una solución que se adapte a ella, y no al revés. Además, todo lo que escuchamos en esas conversaciones lo llevamos de vuelta al equipo, y termina siendo una parte muy importante de cómo evoluciona la plataforma.

¿Cómo imagina la evolución de la relación entre fintech, tecnología, regulación y compliance en Argentina y en la región durante los próximos años?

Creo que vamos hacia una relación cada vez más integrada. La tecnología se va a usar cada vez más en todo el ecosistema financiero, y los reguladores ya lo están notando. En ese contexto, tanto las fintech como las entidades más tradicionales van a necesitar apoyarse en la tecnología para cumplir y seguir creciendo. Las que lo hagan van a poder escalar con más tranquilidad, y el compliance va a dejar de verse como un freno para pasar a ser parte de la estrategia del negocio.

 

Desde Todocompliance.com, agradecemos a Hernán Schvarzman y a Complif por acompañarnos como sponsor de Compliance Fintech Lab 2026 y por contribuir a esta primera edición con su participación y compromiso con el desarrollo del ecosistema de compliance y tecnología financiera.

 


 

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